Voy camino a Denia. Estaré hoy y mañana reunido con un nuevo cliente: Marriott’s , dando forma a un nuevo proyecto para el que han contado con nosotros.

Me gusta salir de viaje solo, de vez en cuando, ya que me permite escuchar podcasts tranquilo y además tener mucho tiempo para hablar conmigo mismo, pensar y divagar.

Y lo que voy a contarte aquí es algo que acaba de pasar por mi mente:

El Emprendimiento es Impacto.

Muchos empresarios utilizan la innovación para generar un impacto, pero no es suficiente. No lo es porque la parte difícil, la parte por la que realmente somos recompensados, es la de relacionarse con el usuario, la audiencia, el mercado. Lograr crear algo para servir a personas que quizás en un principio pensaban que no era para ellas y no lo querían, pero mediante la conversación y la historia, lo acogen con satisfacción y marcan la diferencia.

Una de las razones por las que es tan difícil enseñar el espíritu empresarial a otras personas, es que no estamos enseñando tácticas, manuales de instrucciones o habilidades. No estamos enseñando hojas de cálculo, finanzas o incluso ventas. No, cuando fomentamos el espíritu empresarial, en realidad estamos tratando de llevar a las personas al lugar donde descubren lo que les importa de verdad. El sitio preciso en el que tienen la confianza suficiente para ponerse en pie y cambiar las cosas.

No me cuentes que has inventado.  Háblame de qué vas a hacer para cambiar lo que importa.