Una marca tiene que emocionar 

Una marca tiene que emocionar porque es el mejor camino para poder conseguir la tan ansiada fidelidad del cliente. Las marcas deben aprender a conectar emocionalmente con sus audiencias/clientes si quieren sobrevivir.

Te cuento una historia real:

La semana pesada nos escribe a Yellow. una empresa que ofrece un servicio 100% offline, pero que la mayoría de sus ventas vienen a través del canal online. Nos comenta que ha rediseñado su estrategia de Branding (entre otras cosas) y que no le está funcionando. Partiendo de la base que cambiar la imagen corporativa, no es rediseñar tu estrategia de Branding, nos dimos cuenta que su marca no transmitía nada. Ninguna emoción. El cliente no estaba dispuesto a pagar más o formar parte de su cultura, sencillamente porque tuvieran un logo más bonito. Había que empezar a realizar una trabajo de marca de verdad.

En un mundo en el que el cliente cada vez es más infiel, en el que cada vez existe menos diferenciación y más guerra de precios, la mejor estrategia para poder seguir haciendo un buen trabajo es que tu estrategia de Branding enamore a unos pocos (suficientes).

Cada vez son más las empresas de todos los sectores que están empezando a concienciarse de la importancia estratégica que las marcas tienen en sus resultados. Aunque todavía hay mucho trabajo por hacer.

Me pasa a menudo, cuando estoy hablando sobre todo en negocios B2B de grandes volúmenes, que el director comercial defienda a ultranza que la mejor forma de aumentar las ventas es ofrecer el precio más competitivo. Es cierto que la diferenciación en precio es una de las cuatro estrategias de diferenciación que existen (lee aquí este post sobre el tema) pero también es la más arriesgada, ya que siempre habrá alguien más poderoso, loco, ignorante o avispado que haga lo mismo.

Bajar el precio para ganar cuota de mercado es un suicidio a plazos.

Una marca tiene que emocionar para pasar de la mente del consumidor y efectuar una acción a llegar al corazón y adquirir un compromiso con la marca ¡esa es la clave!

No es lo mismo conocer una marca que sentir una marca:

  • ¿Cuanto tiempo estaría dispuesto tu cliente a esperar para comer en tu restaurante?
  • ¿Cuanto estás dispuesto a pagar de más por usar una aerolínea en lugar de otra?
  • ¿Beberías otra bebida energética si no hubiese Red Bull?
  • ¿Cambiarías de marca de pasta de dientes por una más barata?

Existen muchas formas de emocionar a los clientes, para dejar de gustarles y que empiecen a querernos. ¿Empezamos?