Ayer, durante una comida, surgió uno de los temas de moda en el mundo de los negocios y la tecnología: Blockchain.

Lejos de adentrarme en el tema, puesto que no soy un experto y porque tampoco me interesa mucho, me gustaría hablar hoy sobre algo que si va conmigo: la adaptación de las personas a la tecnología.

Cualquier tecnología que haya sido útil y que haya sido adoptada con éxito por un suficiente número de personas, no será abandonada. Podrá ser reemplazada por una mejor, pero la sociedad no retrocede. Si algo lo implántanos en nuestra vida, podemos cambiar para mejorar, pero no retrocedemos.

Cuando salió el CD, abandonamos las cintas.

Cuando instalas el aire acondicionado, nunca más vuelves a desinstalarlo.

¿Alguien usa el fax?

Cuando llegaron los libros, poca gente - o ninguna - siguió utilizando pergaminos.

¿Alguien tiene todavía un vídeo el salón?

Los discos de vinilo, las máquinas de afeitar, y muy pronto los coches que se puedan conducir, se percibirán como recuerdos, hobbies, joyas de coleccionistas, no como herramientas del día a día.

La tecnología está acelerando todo. La tecnología crea más tecnología, y esto, tiene un efecto transformador.

Una de las cosas que me apasiona de la tecnología es que es de las pocas industrias que generan demanda constante.

Si tienes un poco de electricidad, quieres más electricidad.

Si tienes internet, necesitas más megas, más velocidad.

Una vez que las personas se dan cuenta de que pueden crear sus propias aplicaciones, escribir sus propios libros, tener su propio podcast, crear sus propios movimientos, no vuelven a conformarse con lo anterior.

¿Se implantará el blockchain en nuestras vidas?

En mi opinión, dependerá de si lo vemos útil y lo implantamos en nuestras vidas el suficiente número de personas.

Esta obra fue pintada en #Calais, al norte de Francia, región en la que está situado un campo de refugiados. #Banksy retrata al fallecido CEO de Apple. Recuerda que #SteveJobs era hijo de Abdulfattah John Jandali, un inmigrante sirio de Homs.