Cada elección tiene un precio.

El otro día en el buffet del desayuno le dije a Alejandra (mi niña de 5 años): puedes tomar todo lo que quieras, pero recuerda que solo puedes consumir una determinada cantidad de comida hasta quedarte llena. Lo que significa que si comes donuts, no tendrás espacio para comer magdalenas y viceversa. Cada elección tiene un precio y ese es su coste de oportunidad.

El coste de oportunidad es la clave para tomar decisiones. Una vez que sepas el valor de las alternativas que estás rechazando, puedes ser más inteligente sobre lo que estás eligiendo hacer.

La vida es corta. Solo disfrutaremos la siguiente hora, día, una vez, y luego se habrá ido para siempre. Sé que suena duro, pero no por eso es menos real. Así que las elecciones sobre cómo invertimos-gastamos nuestro tiempo tienen un precio, un coste de oportunidad real.

Ocurre cuando dejas de decir algo que quieres.

Pasa cuando sigues en un trabajo que no te llena.

Lo ves reflejado en la cantidad de personas que no se atreven a asumir el riesgo.

Distintas historias, para distintas personas. Pero todas con un coste.

Tengo muchos amigos en Madrid con una pegatina en el coche que dice: "Prefiero estar surfeando", es una prueba de que cada uno de nosotros lucha con el coste de oportunidad todos los días.

Hazte estas preguntas: 

¿Cuál es el coste del tiempo que dedicas a las redes sociales?

¿Cuál es el precio que pagas cada vez que dejas pasar una oportunidad de hacer algo?

¿Cuál es el precio de no pasar tiempo con tus hijo?

¿Cuál es el coste de no aceptar esa conferencia gratis?

¿Cual es el coste de oportunidad de no apuntarte a PUSHCAMP?

Lo cierto es que la próxima semana, las elecciones que tomó Alejandra en el buffet no importarán mucho. Quizás el tiempo que pasas viendo la TV tampoco. Incluso quedándote en Madrid cuando quieres vivir en Tarifa, suena congruente, Pero a largo plazo, cada elección tiene un precio.

A las personas no les gusta pensar en los costes de oportunidad. Vivimos a menudo cómodos con el piloto automático. Hacerlo es un reto de consciencia.

Es ok que pases por este post sin pensarlo seriamente, sin hacerte las preguntas con detenimiento. Pero no por ello dejarán de tener un precio.

¿Estás dispuesto a pagarlo?