Crecer o morir

En la última conferencia que di, solté una de esas frases con las que sabes que vas a generar puntos encontrados en la audiencia. Frases que hacen interesantes las charlas, ya que generan debate, pinchan en el culo, nos hacen pensar, dar nuestro punto de vista y en consecuencia, crecer.

La frase fue:

“No es necesario, ni obligatorio, tener una empresa cada vez más grande” Clic para tuitear

Cuando empecé en el mundo de la empresa, era de la mentalidad: más, más, más. En cambio ahora que me voy haciendo algo más mayor, quiero: “más”, pero solo si implica: “mejor”.

Estoy hablando siempre a nivel profesional o empresarial. A nivel personal, creo que siempre hay que crecer. Día tras día. El crecimiento, implica vida. El progreso personal es para mi, la mejor definición de felicidad.

De lo que hoy quiero hablar es que el viejo axioma de "crecer o morir" puede ser muy peligroso cuando se aplica a tu negocio.

Muchos empresarios que he conocido a lo largo de todos estos años parecen culturistas (no por su cuerpo precisamente). Han asumido la idea de que el crecimiento es sinónimo de éxito. Así que empiezan a consumir esteroides empresariales: más agresividad en ventas, descuentos destructivos, adquisiciones de empresas innecesarias, crecimiento en tiendas y personal insostenibles… Estas acciones/esteroides generan obviamente: más estrés en la empresa, trabajadores descontentos que comentan entre ellos: “Recuérdame otra vez, ¿por qué elegimos esta empresa?”

Espero que no me malinterpretes. Esto no es un rollo hippie. Solo quiero trasladar mi punto de vista sobre que hay que tener mucho cuidado a la hora de crecer, ya que una de las peores cosas que te pueden ocurrir, es morir de éxito.

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Vale Ricardo, entiendo lo de crecer o morir, pero entonces si no trabajo a lo Swarzeneger, ¿cómo lo hago?

 

Bajo mi punto de vista, la forma de crecer debe estar basada en mucho más que en acciones drásticas de crecimiento. Se debe poner el foco en crear un clima o cultura de empresa donde el crecimiento pueda ocurrir. Como un granjero que prepara la tierra, la abona, riega y siembra para que la naturaleza siga su curso.

Esta forma de crecimiento requiere de conocimiento, paciencias, elección, humildad y moderación. No en vano, uno de los mayores inversores de la historia, Warren Buffet, dijo:

“Creo que gran parte de mi éxito puede atribuirse a la inactividad. La mayoría de los inversores no resiste la tentación de vender y comprar constantemente”

Cuando haces este tipo de cosas, el crecimiento ocurrirá naturalmente, pero no siempre. Algunas compañías no están destinadas a ser más grandes de lo que son. Ofrecen productos y servicios que satisfacen a sus clientes de una manera que paga las facturas, produce beneficios y les permite una pequeña estructura. No todas las empresas pueden ser grandes y no hay nada malo en eso.

Si nos fijamos en las películas, en las televisión o en las revistas, los empresarios que vemos suelen ser culturistas. En cambio, si haces un análisis de las empresas que perduran en el tiempo, te darás cuenta que no tienen nada que ver con la filosofía de los esteroides.

Eso si, la decisión es tuya. ¿Qué tipo de empresa te gustaría tener?

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