Cuenta conmigo, ¡vamos!

Cada día me estoy dando más cuenta que la actitud: “cuenta conmigo”, falta en los equipos, las empresas e incluso en la sociedad.

Falta, porque las personas prefieren el cortoplacista “nosotros” o “yo” por encima del bien común. Pocos profesionales dedican su tiempo a ayudar a los demás sin una recompensa inmediata, a resolver un problema que no les atañe directamente. Son pocos los que asumen el rol de liderar su grupo, sin que nadie se lo encargue. Sencillamente por el sentimiento de hacer un trabajo increíble y el orgullo de verlo realizado.

Desgraciadamente quedan pocas personas que griten ante los problemas:

Cuenta conmigo, ¡vamos!

Falta, porque la gente piensa que para dar ejemplo, alguien debe darte permiso.

No sucede, porque la gente confunde el cinismo con el realismo y tiene miedo de que les señalen con el dedo por ir contracorriente.

En cambio, casi todo lo que merece la pena hacer, vale la pena porque es importante y porque las probabilidades de conseguirlo no son muy altas. Si no fuese así, entonces cualquiera podría hacerlo, así que no te molestes.

Los lanzamientos de productos, las innovaciones y las iniciativas de cualquier empresa funcionan mejor cuando las personas toman la iniciativa sin valorar el retorno directo, creen que pueden lograrlo, sienten la obligación de realizar un trabajo mejor y que el plan funcionará.

Así se consiguen las cosas. Con compromiso.

Los mercenarios cada vez tienen menos cabida en las organizaciones. Las personas comprometidas, escasean hoy día. Y exactamente es cuando más las necesitamos.

Personas que cuando la cosa se pone difícil, te dicen:

Cuenta conmigo. Vamos.