Ayer recibí un email, que empieza así:

“Hola Ricardo. Acabo de terminar de leer tu libro Elígete a ti mismo y haz que funcione. Quiero decirte que me ha gustado mucho, pero que no sé si aplica para mi caso. Ya que la única forma que tengo de hacer lo que amo (ser profesor) es que alguien me elija (...)”

He recibido más de un email de este estilo a raíz de mi primer libro o cada vez que un post pincha lo suficientemente en el culo.

A ver, sé que trabajas duro para pagar las facturas, entiendo que te has aplicado mucho para desarrollar habilidades y encajar con el perfil que el entrevistador busca para ese trabajo. Pero eso no significa que vaya a funcionar y debes contar con ello. No hacerlo, carece de sentido.

Si quieres ser profesor, tienes muchas opciones: puedes dar clases particulares, montar tu Guarderia, una cooperativa, tu propia universidad, un máster, una academia, tú propio sistema de educación, dar conferencias, escribir libros sobre docencia, cursos online..

Claro, ninguna de estas cosas es ser funcionario o trabajar en un cole privado, ninguna de estas cosas es automática, ninguna de todas estas cosas está garantizada y por supuesto pueden no funcionar.

Si deseas dedicar tu trabajo, tiempo y esfuerzos en ser elegido, por mí es ok. Lo entiendo y lo respeto. Es tu elección. Pero sinceramente creo que es peligroso empezar asumiendo que no tienes otra opción.

Esto ocurre mucho cuando alguien me escribe porque quiere empezar a dar conferencias. Si no te invitan a dar una charla TEDx o no te contactan para dar ninguna conferencia porque nadie te conoce, comienza creando tus propias charlas gratuitas, o mejor, crea tu propio evento similar a TEDx. Y si no puedes conseguir a las personas necesarias y conectarlas, quizás podrías dedicar más energía en adquirir esa habilidad.

Si has creado una aplicación que no será rentable a menos que aparezca en la primera página de iTunes, el problema no está en la primera página de iTunes, el problema está en tu aplicación.

Si tu plan requiere que alguien te elija y nadie te está eligiendo, necesitas un nuevo plan. Apuesto (por propia experiencia) a que al final resultará mucho mejor y menos difícil que esperar a ser elegido.

El problema no es que sea imposible elegirte a ti mismo. El problema es que da miedo. Es mucho más fácil poner tu futuro en las manos de otra persona. ¿De verdad?