¿Qué ocurre si, en lugar de una llamada de ventas al día, haces diez?

 ¿O si en lugar de contar con 3 profesionales en tu equipo, tienes treinta?

¿Y si en lugar de invertir 100€ en publicidad, invirtieses 1000€?

 ¿Qué sucedería si agregas un cero en aquellos lugares que se escapan de tu control?

Escalar no siempre es la respuesta, pero si lo es, entonces ¡escala!. Construye los sistemas que sean necesarios para cambiar drásticamente tu impacto. Quedarte en la mitad del camino no te lleva a ninguna parte.

Pero también, recuerda que escalar no es siempre el objetivo.

En este mundo de startups existe una gran presión con esto de ser escalables, de ser eficientes, de crear algo que se pueda replicar fácilmente.

Esto suele llevar a comentarios como: "Bueno, nos gustaría dedicar más tiempo / más atención / más implicación a esto, pero necesitamos crecer".

 ¿Qué ocurriría si empiezas en la otra dirección? ¿Qué pasaría si has creado algo digno de ser mencionado y preocupado exclusivamente por escalar has perdido la oportunidad de marcar la diferencia?

Escala solo si escalar merece la pena.