La Educación debe ser incómoda 

La educación debe ser incómoda. Tiene que costar, incomodarte, retarte, generarte curiosidad, impactarte y hacer que te replantees las cosas. Ese es uno de los motivos por el que pienso que las carreras universitarias y masters están fallando a sus alumnos. 

Ocurre, porque lo cómodo vende. 

Muchas personas se conforman con algo peor, sencillamente porque es más asequible. Porque pueden alcanzarlo casi sin esfuerzo. Se preguntan: “¿Cómo puedo conseguir algo lo suficientemente bueno a cambio de que no me cueste demasiado esfuerzo?“

Esto no ocurre exclusivamente en la educación. Puedes verlo en casi cualquier escenario de tu vida: la alimentación, el trabajo y la forma física, son buenos ejemplos.

En la educación, la mayoría de las universidades y escuelas de negocio, prefieren tener exámenes standard y planes educativos rígidos, para ahorrarse el trabajo de tratar a cada estudiante de una manera distinta. Es más cómodo y por supuesto mucho menos efectivo.

Al igual que es más cómodo para el alumno, leer un libro y memorizar, que mancharse las manos y correr el riesgo de fracasar haciendo.

La educación debe ser incómoda para que funcione, porque se basa en el esfuerzo y el compromiso de llevarnos de donde estábamos a donde queremos estar. Eso no puede ser nunca cómodo. Debe ser exactamente lo opuesto. Algo que te fuerce a salir de tu zona de confort y estrellarte contra la incertidumbre. Enfrentarte al fallo y aceptar que ocurrirá mucho más de lo que esperas. 

PUSH es un programa decididamente incómodo, que desafía a cada participante a mostrar su lado más vulnerable, a experimentar, fallar, intentar diferente, esforzarse y aprender. Ahora mismo está el plazo abierto para aplicar, por si te atreves.

Un grupo de personas comprometidas, valientes y reales. Un grupo de profesores experimentados y hechos a sí mismos. Un objetivo: dar un paso al frente y destacar.

La educación que funciona es incómoda, pero merece la pena.