Solo ves la parte bonita

Solo ves la parte bonita: la de las conferencias, consultorías con marcas importantes, empresas, formaciones, libros, viajes, deporte.. pero existe otra realidad que quizás no te fijas tanto: la del esfuerzo, el riesgo, las noches sin dormir, la ansiedad, el fracaso, las puñaladas por la espalda, los mercenarios, la resignación y el trabajo, mucho trabajo.

El otro día subí en uno de mis stories de instagram @ricardollamas , un pequeño texto que decía: 

“Lo que ves, es solo el 10% de lo que trabajo, me esfuerzo, fracaso, persevero,entreno, caigo, gano y pierdo”.

Me escribió mucha gente dándome las gracias por decir la verdad. Por decir que solo ves la parte bonita y no el gran trabajo y sacrificio que hay detrás.

Y es que en este mundo de blogueras de moda, parece que todo es ideal. Que nada cuesta. Que alcanzar la felicidad, el éxito, la libertad, es algo que viene a tu vida sin esfuerzo, como el hada madrina que convierte las calabazas en carrozas. Pura Magia.

A menudo escucho a mucha gente decir cosas así:

"Quiero ser actriz, pero no quiero ir a las audiciones".

“Quiero emprender mi proyecto, pero no quiero empezar vendiendo yo”

"Quiero trabajar, pero solo si estoy seguro de que voy a recibir un bonus si lo hago bien”.

"Quiero montármelo por mi cuenta, pero quien me asegura que me irá bien”.

No puedes hacer solo las cosas bonitas. No puedes trabajar exclusivamente por la recompensa. De hecho, en mi caso, probablemente no habría elegido este camino si alguien me garantizara que funcionará siempre. 

La incertidumbre me mantiene activo, me hace mejorar y esforzarme. De lo contrario, sencillamente no sería yo.

Cuando surgen las partes difíciles, el rechazo, el trabajo duro, el esfuerzo sin recompensa, el fracaso y las malas palabras, tiene sentido darles la bienvenida. En lugar de maldecir o evitar los momentos difíciles, acepta que son la realidad que has elegido y no una fantasía insostenible. Significa que estás haciendo un trabajo difícil y que vale la pena.

Nada es para siempre. Ni lo bueno, ni lo malo. No podemos rechazar las partes difíciles, no tenemos más remedio que abrazarlas y vencerlas.