Hoy estaba reunido con mi amigo Jose Gómez Zorrilla de Windup y como suele ser habitual hemos hablado de la cantidad de cosas que llevamos adelante: empresas, familia, blogs, inversiones, conferencias, libros, formaciones.. El caso es que he estado reflexionando un poco y creo que una de las claves que hicieron que consiguiese hacer más con el mismo tiempo, fue conocer la Ley de Parkinson.

La primera vez que oí hablar sobre la ley de Parkinson fue a Tim Ferriss en uno de sus maravillosos libros.

La Ley de Parkinson revela que nuestra biología nos empuja a no gastar energía en una tarea que todavía no es importante para nuestra supervivencia. Por eso: posponemos, demoramos, evitamos y creamos todas las excusas posibles.

En cambio, cuando se acerca la fecha límite, movemos el culo con urgencia. Este miedo de dejar las cosas sin hacer, nos empuja a poder estar una noche completa para terminar un proyecto.

Exactamente la definición es:

El tiempo para finalizar una tarea se expande hasta la culminación de la misma.

Cómo usar la Ley de Parkinson

  1. Acostúmbrate a trabajar con fechas cortas de entrega o finalización

Si te fijas limitaciones de tiempo, te obligarás a reestructurar tus tareas para que se ajusten al horario que quieres cumplir. Podrás hacer muchas más cosas en menos tiempo. También tendrás más ansiedad.

Fijarte plazos largos puede. Contribuir a trabajar menos. O al menos, a ser menos productivo. También si eres una persona enfocada pueden ayudarte a hacer un trabajo mejor.

Yo, siempre trabajo con fechas de entrega muy cortas.

 

  1. Fijar una pérdida importante

La forma más fácil de respetar un límite de tiempo es tener algo que perder si no lo respetas.

Lo que yo hago para forzarme a hacer más cosas en menos tiempo es programar algo justo después de otra fecha límite. Por ejemplo: si quiero tener un día productivo (y extresante), fijo de 8 a 10 horas el tiempo para contestar todos los emails y acciones pendientes en la oficina. Lugo reuniones cada 45 minutos hasta el medio día y la tarde para reunirme con los diferentes equipos de mi empresa. De esta manera me obligo a hacer más de lo que hubiese hecho si no me hubiese propuesto tener un día así.

Al fijar la pérdida de quedar fatal si no cumplo a un compromiso, me obligo a ir enfocado en cada reunión y no perder el tiempo divagando.


Para acabar, la conclusión del post es que los plazos autoimpuestos son efectivos, ya que muchas veces tenemos dificultades para optimizar nuestro tiempo y hacer más.

En mi caso, la ley de Parkinson me ayuda a reducir mis pérdidas de tiempo, a ir más enfocado y hacer más cosas de las que en otra situación podría hacer.

Mi objetivo con el blog es proporcionarte todo el contenido y valor posible para que seas independiente, excelente, seguro y capaz de conseguir lo que te propongas. Para lograrlo, cada lunes envío un email con mi mejor contenido. Deja aquí tu email si quieres recibirlo.