Hacer lo importante primero - Experimento productividad

El lunes pasado comencé un nuevo experimento de productividad, lo he llamado: hacer lo importante primero.
Estoy experimentando en mí mismo todos los hacks de productividad más populares, para ver cuáles son realmente productivos y cuáles un mito. Puedes echar un vistazo ya a los experimentos:
Esta semana me decidí por apuntar cada noche en mi lista de Evernote, que voy a hacer al día siguiente y no hacer nada que no esté apuntado. El objetivo era tratar de ser más productivo aumentando la organización previa de las tareas.
Mi inspiración vino de la ya famosísima Ley de la productividad de Pareto, que establece que de forma general y para un amplio número de fenómenos, aproximadamente el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas. En el mundo empresarial, la ley de Pareto suele cumplirse, por ejemplo, en los campos de ventas, gastos y productividad.
Si lo analizamos en detalle, es alucinante que el 20% de lo que trabajamos, desemboque en el 80% de los resultados que obtenemos. Si esto fuese así, gran parte de nuestro trabajo debería ser eliminado o delegado.
Hacer lo importante primero
Para probar si esto es así, planifiqué cada noche lo que iba a hacer al día siguiente. Traté de no hacer nada que no estuviese apuntado (no siempre lo conseguí), evitando de esta manera distracciones y pérdidas de tiempo.

Conclusiones experimento productividad: hacer lo importante primero

  • Me he dado cuenta que al tener todo organizado desde el día anterior, no pierdo casi nada de tiempo.
  • Mi velocidad ha aumentado, ya que la necesidad de ir cumpliendo cada una de las tareas antes de que acabe el día, requiere aumentar mi ritmo de trabajo.
  • Hay que tener cuidado con la cantidad de cosas que quieres hacer en un día, es posible que no te de tiempo o te sobre. En varias ocasiones no he podido terminar todo lo programado. Sobre todo porque empecé a programar tareas y llenar mi día con actividades que no eran importantes.
  • Me gusta que con este método todas las tareas que van surgiendo en el día a día, les aplico un día de realización. No pasan a ser una línea más en mi lista de tareas pendientes.
  • He ganado seguridad y tranquilidad en el trabajo. Ya que al planificar cada día, sé que en la semana se quedan realizadas todas las actividades que tengo que hacer y sobre todo que son importantes.
  • Definitivamente, cuando dedicas tiempo a la organización y a pensar qué tienes que hacer y cuando es el mejor momento para hacerlo, aumentas drásticamente tu productividad.
  • He tenido que incumplir el experimento una vez por fuerza mayor. Lorena tuvo una enfermedad y sin planificarlo tuve que encargarme de llevar a los enanos y dejar de hacer algunas cosas agendadas.
  • He dejando tareas pendientes, ya que he caído en el error de tratar de hacer demasiadas cosas en un día. Eso te genera además estrés.
  • He descubierto que es muy fácil caer en apuntar tareas de poca importancia en días posteriores y así no dejar hueco para las importantes.

Resumen y mejores prácticas

  • Antes de hacer la lista del día, debes pensar qué es lo más importante para ese día y completar luego con las cosas menos importantes, pero nunca al revés. Mi mejor práctica es determinar las dos ó tres cosas más importantes e indiscutibles para ese día. Si luego me queda tiempo empiezo a realizar tareas menos importantes y que no están agendadas en otros días.
  • He mejorado el método planificando la semana mejor que el día. Creo un listado de lunes a viernes y el domingoincluyo en cada día las doso tres acciones indispensables para cada día. Esto hace que sepa al 100% que voy a llegar a todo esa semana.

Este experimento me ha ayudado mucho a la hora de alacanzar mi máximo rendimiento en el trabajo. Hoy, empiezo otro experimento: No ver la TV y visualizar dos charlas TED al día.

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