Cambiar

El otro día iba andando con mi hija Alejandra por la calle. Abrió un chupachups y tiró el papel al suelo. Normal, era lo más sencillo. La regañé y le dije que eso no se hacía y me contestó: “¿Por qué papá si la calle está sucia?” Podría haberle dicho que hay que tener la ciudad limpia, que no es de buena educación.. pero la respuesta que le di fue: “Cariño da igual cómo esté el mundo, lo importante es lo que haces tú. Y tú eres una niña buena y limpia. Que los demás hagan lo que quieran”

Lo que hizo Alejandra no es cambiar el mundo, sino mejorar su parte, y al hacerlo, el mundo mejora.

Es muy habitual escuchar, leer (incluso a mi) frases del estilo: “si no te gusta tu mundo, cámbialo” aunque estoy a favor de esta expresión y la he dicho en multitud de ocasiones, hoy quiero aplicarle una modificación:

“Si no te gusta tu mundo, cámbiate”

Tú eres la parte importante de toda esta ecuación. Si cambias un poco, hoy, ya, automáticamente estás cambiando lo que te rodea.

Si quieres cambiar tu estado de ánimo, debes cambiar tú.

Para cambiar lo que te ocurre, debes cambiar tú.

Para mejorar como persona o profesional, debes cambiar tú.

Tú: es controlable
El mundo: es demasiado grande

Si tu entorno no te da lo que buscas, cambia tú para provocarlo.

Pensar en resolver todos tus problemas es una locura, los del mundo ya no te cuento.
Tú no puedes cambiar el juego de buenas a primeras, pero sí puedes mejorar tu juego. Al mejorar la parte que controlas, mejoras el resto de parcelas colindantes. No son grandes cambios, sino pequeños, sostenidos en el tiempo.

Es ok querer cambiar el mundo. Pero la forma más rápida de hacerlo es cambiar tú hoy.

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