La acción es más importante que la motivación

 

Llevo leyendo, escribiendo, investigando y aplicando técnicas de desarrollo personal, desde hace muchos años.

He cogido prestadas algunas y he creado muchas otras, pero el aprendizaje que hoy te quiero contar es sin duda, uno de los más importantes que he descubierto:

La acción no es solo el efecto de la motivación, sino la responsable de ella. Clic para tuitear

Muchas personas, tú, yo, la mayoría de nosotros, solo actuamos cuando tenemos el nivel óptimo de motivación. Necesitamos sentir la emoción para cargarnos de motivación y salir a actuar.

 

Por ejemplo:

Cuando éramos más pequeños, estudiábamos para los exámenes por miedo a las consecuencias. El miedo es la motivación que te empuja a estudiar.

La fórmula sería algo así:

Emoción -> motivación -> Acción

 

Hasta aquí, todo va bien. Si tienes una meta o un motivo lo suficientemente fuerte para llenarte de energía y motivación, serás capaz de actuar. Pero, ¿qué ocurre si no lo tienes? ¿Qué pasa si no encuentras esa emoción que te llene de ganas?

Ahí va mi aprendizaje:

¡La fórmula se puede cambiar! Si no tienes motivación, no pasa nada, puedes actuar. Cambiar la fórmula y actuar en primer lugar.

Actuar -> emoción -> motivación

 

Te pongo un ejemplo:

Llevo mucho tiempo sin entrenar. Prácticamente he estado como cinco meses parado. Fijarme una meta como una maratón o un triatlón, ya no me motiva nada. Al haber finalizado ya más de 20 maratones, Ironman y ultra distancia, imaginarme cruzando la meta ya no me genera esa emoción que me empuje a la acción.

Así que hace un mes decidí cambiar la fórmula, iba a actuar sin motivación a ver qué ocurría.

¿Qué crees que ocurrió?

Lo que ha ocurrido es que hace 3 semanas aproximadamente, me puse las zapatillas y salí al paseo marítimo. Con motivación: cero. Ganas: menos dos. Pero salí.

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Decidí que quizás yo no podía controlar mi motivación, pero si mi acción. La primera semana fue difícil, no tenía ganas y estaba muy pesado (5 ó 6 kilos más fácilmente), pero la segunda semana conseguí encontrarme bastante mejor y fue entonces cuando ocurrió algo increíble:

¡Apareció la motivación! Volvieron las ganas de correr una carrera y de verme cruzando una meta.

A día de hoy, estoy preparando una maratón. Créeme, estoy fuera, muy fuera de forma para terminarla como quiero, pero estoy cargado de ganas. He conseguido darle la vuelta a la fórmula. Mediante la acción, he logrado la motivación.

Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que me gusta preocuparme exclusivamente por las cosas que puedo controlar. ¿Es posible automotivarse? Claro que es posible, pero quizás no siempre funcione. En cambio, ponerte las zapatillas o coger el teléfono para llamar esa lista de 100 clientes potenciales, si depende exclusivamente de ti.

Tú controlas la ACCIÓN y con ella, tu motivación. Clic para tuitear

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¡ La acción es más importante que la motivación !