Miedo a volar

A menudo la gente cree que el vértigo se tiene exclusivamente cuando se mira desde las alturas, pero lo cierto es que el mayor vértigo al que se enfrentan muchas personas es al miedo a volar.

Créeme, el fracaso no es lo peor que te puede pasar.

De hecho, pocos son los fracasos que pueden arruinar tu carrera, destruir tu familia, llevarte a la ruina absoluta o incluso exponerte a la mayor de las vergüenzas. En Silicon Valley, el lugar sagrado de los emprendedores (otro día si os parece interesante os doy mi opinión sobre el daño que están haciendo los unicornios y la burbuja de Silicon Valley), es habitual ver a los emprendedores discutiendo abiertamente sobre sus errores y caídas. Es importante equivocarse para aprender de nuestros errores, medir, corregir y mejorar. No hay mejor maestro que la experiencia propia, aunque ello requiera alguna que otra ostia caída.

Pero cuidado, aunque siempre he pensado que equivocarse es inevitable para conseguir grandes cosas, nunca he sido un defensor del error sin medida, y mucho menos del fracaso sin plan de contingencia. No tengas un Plan B , pero haz bien tus deberes.

Mucho peor que golpear el suelo, es el miedo a volar alto. Hay cientos de libros sobre el miedo a caerse, el miedo a no empezar, superar los miedos, etc. En cambio existen muy pocos sobre el miedo más aterrador. Un vértigo que suele ir acompañado de una vocecita que dice:

"Mierda. Llegará un momento en el que dejaré de ser una estrella del Rock".

Exactamente.

Es fácil volar alto por unos pocos días o semanas. Todo el mundo puede conseguirlo. Meter un triple al final de un partido, lograr la conferencia perfecta, escribir un libro y que funcione a la perfección, solucionar un problema, innovar en nuevos productos que destaquen en el mercado, transformar una idea en negocio y venderla…

Claro, tú puedes conseguirlo, pero ¿podrás hacerlo durante seis años seguidos? ¿podrás dejar tu trabajo e irte a otro con igual o mejores condiciones? ¿eres más valioso según pasan los años? ¿serás capaz de crear ese otro producto que reviente el mercado?

Y tú, ¿no tienes miedo de volar también?

Yo si. Sin embargo, es precisamente este miedo a volar, el que nos sostiene, tal vez incluso nos empuja y nos motiva para encontrar la pasión y la energía para superarnos y permanecer en el aire, para continuar escalando cada vez más hacia arriba.

Nuestra tarea no es fácil, muchos caerán o caeremos a la tierra, rotos y posiblemente llorando. Lo siento, no puedo ayudarte a mantenerte en el aire, y no puedo ayudarte a eliminar el miedo. Yo sólo puedo recordarte que no estás solo y que en un 75%, todo depende de ti.

Vuela amigo/a

¡Te necesitamos!

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