Mi opinión sobre las quejas

 

Odio quejarme. No me gusta escuchar a la gente quejarse. Es así, puede sonar duro, pero es un hecho.

Soy capaz de aceptar que veas las televisión cada día, que sigas yendo a un trabajo que no te llena solo por comodidad y tranquilidad económica, que dediques tu día a ver películas en Netflix o a jugar a la play. No lo entiendo, pero lo acepto. Es ok. Lo que no acepto de ninguna manera es que haciendo eso, te quejes de que necesitas más dinero, de que no estás viviendo la vida que querías vivir, e incluso como me pasó en la última charla me digas: “bueno Ricardo, la teoría siempre suena bonita pero hacerlo es otra cosa”.

Si eres feliz, estás contento y te levantas con energía cada mañana, para mi has ganado. Pero si te estás quejando, significa que no eres uno de los ganadores del juego. Así que deberías dejar de quejarte y salir ahí fuera para hacer algo al respecto.

Personalmente, trato de no me quejarme. Te soy sincero, hay veces que lo hago sin darme cuenta, pero en el momento en el que soy consciente, me callo y me digo a mi mismo:

Si no quieres esto, cámbialo. Si no lo vas a cambiar dejar de quejarte” Clic para tuitear

Hago esto porque soy absolutamente consciente de que en mi vida mando yo. Para bien o para mal, mis decisiones marcan mi camino. Nadie me impide cambiar mi situación, sino lo hago es porque no quiero, puedo en este momento, no tengo ganas o me da pereza. Y eso no me da derecho a quejarme.

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Cada vez que me surge un problema, en vez de quejarme, trato de evaluarlo, buscar una solución y pasar al ataque. Quejarse es una muy mala estrategia de defensa. Porque no defiende, sencillamente retrasa. Para mí, las quejas solo están permitidas cuando no dependen de ti. Cuando no son asuntos por resolver sino problemas de verdad. Ahí si está permitido quejarse.

De las 70.000 personas que visitan mi blog cada mes, hay más de 70% que se quejan sistemáticamente. ¿Por qué lo hacen? Fácil, lo hacen porque quejarse es fácil. No requiere esfuerzo. Decidir actuar y tomar responsabilidad para solucionar esos problemas, es difícil.

Como siempre digo en mis conferencias, entiendo que muchos tenéis trabajos que no os llenan, hipotecas, préstamos y horarios que no os permiten pasar el tiempo que queréis con la familia. Que sentís que tenéis todo el derecho para quejaros a diario, y hasta es posible que tengáis razón, pero ¿qué mejora la queja?, ¿va a cambiar algo tu situación? Quejarte no te va a ayudar a cambiar tu situación. ACTUAR SI.

Si hay algo que me gustaría que te llevaras de leer este post, es que quejarse suma cero. NO tiene valor. Y no queremos ni restas ni ceros en nuestra vida. Solo queremos cosas, personas, actitudes que nos sumen. Que nos hagan mejores. Que nos aumenten las ganas de vivir y en consecuencia nos hagan más FELICES.

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Hasta aquí el post de hoy. Muchas gracias por leerme cada semana. ¡Vamos a cambiar el mundo!

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