Por una vida que merezca la pena ser vivida

El tiempo es nuestro mayor activo, porque no vuelve. El tiempo puede generar dinero, pero el dinero no te puede dar más tiempo. Clic para tuitear

Nos han educado desde la perspectiva del encierro. Las metas que usualmente tienen las personas, van encaminadas a la seguridad, los ladrillos, las cerraduras y los uniformes. Metas como: trabajos, casas, coches y bancos. En lugar de trabajar por conseguir, cantidad de veces nos descubrimos trabajando para no perder. Como ese equipo italiano de fútbol que juega a defender. O peor, algunos son los aficionados de ese equipo, que van a ver como otros defienden. Por la falta de coraje para salir a jugar.

¿Y si cambiamos de perspectiva?

¿Y si desde hoy nuestras metas no van orientadas a la seguridad y si a la libertad?

Uno de los mayores errores que podemos cometer, es el conformarnos. Pensar que ya somos una obra terminada. Creer que por haber recorrido miles de kilómetros por un camino incorrecto, ya debemos seguir por él. La vida es corta, pero se puede hacer realmente larga, cuando eres infeliz.

Hablo de vivir una vida que merezca la pena ser vivida.

Para vivir una vida espectacular, no es necesario gastar grandes sumas de dinero. No hablo de monedas, de lujos, de yates, ni de hoteles con spa. Hablo de mochilas, bocadillos, vivir con intensidad cada momento, risas, amigos, amor, libros y atardeceres. Me refiero a la libertad de SER y no a la esclavitud de TENER.

Estoy convencido que el peor enemigo al que nos podemos enfrentar es al de la rutina y estancamiento. Cuando enfocamos nuestra vida a la seguridad, estamos acercándola a la rutina. A días prácticamente iguales, en los que es realmente complicado encontrar esa chispa de creatividad que nos devuelva la energía y la sensación de estar vivos. Debemos trabajar por vivir desde el descubrir, desde aprender constantemente, entregarnos al momento y sentirlo intensamente. No nos podemos permitir el lujo de destrozar un día viviéndolo de la misma forma que lo hiciste ayer.

El tiempo es nuestro mayor activo, porque no vuelve. El tiempo puede generar dinero, pero el dinero no te puede dar más tiempo.

Atreverse a vivir diferente y a crecer, es uno de los mayores pasos de valentía. Es renunciar al EGO, aceptar el sentirte pequeño y enfrentarte a la vida desde la inocencia del aprendiz. Es saber que vale más no saber nada de un mundo enorme que saberlo todo de un mundo pequeño.

¡Y claro que da miedo!. Romper con los patrones que hemos aprendido, ser fieles a lo que dicta tu corazón y decidir recorrer el camino menos transitado, es aterrador. Pero es que el mundo no se divide en los que tienen miedo y los que no. El mundo se divide entre los que viven y los que existen.

Por esto, tienes dos opciones: Vivir o Existir.

Si decides existir, es ok. Espero que alguien, algún día, venga y te cuente qué sucedió. Deseo que lo escuches y digas: ¡Me ha merecido la pena!.

Si decides vivir. No te deseo nada. Porque las personas con el coraje de soñar y salir a cumplir sus sueños. Siempre consiguen todo lo que desean. 🙂

 

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