He hablado mucho sobre la importancia de las historias en la creación de una marca. Puedes leerlo aquí y aquí.

La marca es una historia, una promesa y una expectativa. Pero es una historia sobre ti, no sobre la marca.

¿Por qué prefieres Coca Cola a Pepsi o Apple a Samsung?

Cada marca tiene un logo, un nombre y una historia que genera expectativas y hace promesas. Esa historia nos hace decir que "somos de Apple", “solo utilizo Moleskine” o "cómpralo en Amazon" ... pero, ¿qué es lo que realmente hace que amemos esas marcas?

Nosotros. La historia que nos contamos. Nuestra historia. Nos amamos a nosotros mismos.

Nos encanta formar parte de ese grupo, el recuerdo que tenemos de cómo esa marca nos hizo sentir una vez. Nos encanta que nos recuerde a nuestra familia, nuestro crecimiento o quienes éramos cuando la conocimos. Apoyamos un equipo de fútbol, compramos un determinado coche o nos ponemos un determinado perfume porque nos da la oportunidad de amar algo sobre nosotros mismos. Compramos determinadas marcas y somos fans de otras por cómo nos sentimos cuando las llevamos. Nuestra historia sobre la marca.

Más que nunca en la historia, nos expresamos con lo que compramos y con cómo usamos lo que compramos. Extensiones de nuestra personalidad, imágenes de nosotros mismos o de quienes queremos ser.

El buen marketing no va de crear productos y venderlos, sino de crear movimientos que conecten y den sentido a las personas.