Peter Parker (Spiderman) fue criado por sus abuelos: tío Ben y tía May, cuando sus padres murieron.

Apple nació en un garaje gracias a un loco que amaba la caligrafía, un tal Steve Jobs.

George Lucas era un apasionado de Flash Cordón, por eso creó Star Wars.

Deportae se creó con un sencillo plan en una servilleta y un ordenador compartido para dos.

En 1923 Los emprendedores Adolphe Leroy y Rose Merlin abren un almacén americano de material militar recuperado al finalizar la Primera Guerra Mundial.

Escuchamos historias de marketing todo el tiempo. Cuentos, lo suficientemente maravillosos como para que escribamos libros y hagamos películas sobre ellos.

Aquí está la cuestión: lo único que tienen en común estas historias es que todas son diferentes y resuenan con personas distintas.

No se puede copiar el éxito de una historia. No puedes seguir el mismo (exacto) camino que las personas/empresas que admiras, cruzar los dedos y esperar terminar en el mismo lugar. No tiene sentido.

Todo lo que merece la pena tiene un origen y una historia que contar. Así que cuéntala.

Rumbo a Almería para dar caña mañana en el Programa 1-12-6: 1 día, 12 horas, 6 inconformistas 🤘🏻 ¡Seguimos!