No escales lo que no es escalable.

Tomarte tu tiempo para personalizar una libreta, escribir una nota personal y preparar una caja de regalo como la que me entregó en mano ayer mi amiga Marisa de Factor ñ ,no es escalable, pero funciona y es importante.

Dedicar tu tiempo a algo o alguien no se puede escalar.

Cuando alguien espera 40 minutos tras una conferencia para hablar contigo o que le firmes un libro, no puedes tratarlo de manera genérica.

Cuando envías una carta escrita a mano a tus mejores amigos con motivo de tu boda, no tienes prisa para escribir la nota.

Cuando un paciente necesita escuchar tu opinión sobre cómo luchar contra una enfermedad, no puedes estar mirando el reloj.

Si tienes un seguidor en instagram desde 2015, que da me gusta a todas tus publicaciones y te escribe un mensaje directo para que le ayudes, tienes que dedicarle tu tiempo.

Si un trabajador tuyo tiene un problema y te necesita, por ocupado que estés, debes estar ahí.

Cuando tu mejor cliente acaba de descubrir que su mercancía está totalmente parada en una aduana extranjera, no puedes esquivar la culpa en la llamada.

El problema es el siguiente: hemos aumentado el número de contactos, de pacientes, de clientes, de conferencias, de receptores de tarjetas de Navidad, de trabajadores, de seguidores de Instagram, de envíos de correo electrónico, de lectores,de (rellena tu parte), lo hemos querido escalar todo.

Y lo único que no podemos hacer, es escalar nuestra capacidad para personalizar y dedicar nuestro tiempo.

Hay que tratar a distintas personas de manera diferente.

En algún momento decidiste, decidimos, ser más grandes, llegar más lejos, impactar más, pero eso nos obliga a no poder tratar a todo el mundo como solíamos hacerlo. Esa fue la decisión, y por consecuencia es uno de nuestros mayores retos, el poder mantener esa personalización.

Encontrar una nueva manera de tratar a distintas personas de manera diferente es la mejor forma que tenemos de demostrar que nos importan, dedicar nuestro tiempo, decirles que son importantes, porque, por desgracia, ya no puedes tomarte el mismo tiempo que antes con todos. Y si no puedes vivir con eso, ¡hazte más pequeño!