¿Te echarían de menos?

¿Te echarían de menos si no aparecieras? ¿Echarían de menos tu marca, empresa, producto, blog o tu liderazgo? ¿Qué ocurriría si un día dejases de aparecer? ¿Alguien lo notaría?

Si un día vas a pedir comida, por ejemplo en Ohana, y no pudieras hacerlo porque ha cerrado. ¿Qué sentirías? Si estás en la sala de emergencias y tienes un mal día, ¿alguien lo sentiría? ¿Te echaría de menos tu jefe si un día decidieras cambiar de trabajo o sencillamente no ir?

Todo el mundo, toda empresa tiene la capacidad para conseguir que la echen de menos. Ofrecer un producto o un servicio tan increíble, que tu cliente tenga miedo de que un día faltes.

A la mayoría de nosotros nos extrañaría nuestra familia si nos mudásemos a otra ciudad o si de repente no supieran nada de ti en unos cuantos días. La pregunta, entonces, no es si eres o no capaz de conseguir que te echen de menos. La pregunta es si quieres que un círculo más grande que tu familia y allegados te eche en falta.

Conseguir que te echen de menos conlleva un riesgo, por supuesto. Tienes que ampliar tu radio de actuación. Debes ofrecer el doble o el triple de lo que ofreces. Tendrás que hacer promesas (y luego cumplirlas). Aumentará la intensidad, el esfuerzo y el trabajo importante. Nadie te garantizará nada. Es posible que aún haciéndolo todo, nadie más llegue a echarte de menos. Quizás requiera más esfuerzo del que podría valer la pena.

Hasta que la merece.