Tu mejor cliente

Tu mejor cliente no es el que te paga más. Aunque muchas, muchas empresas piensan así.

El cliente con el que ganas más dinero, es el más rentable, pero tampoco tiene porqué ser el mejor.

En un espectáculo de Broadway, el cliente que se sienta en primera fila, paga tres veces más que el que se sienta tres filas atrás. ¿Pero es mejor cliente el que paga más o el que cada vez que va a Nueva York vuelve a ver ese espectáculo?

Y ¿qué hay de ese cliente leal de El Ganso, que no compra otra ropa desde hace cuatro años y tiene una antigüedad de cliente de más de 6 años consecutivos con la misma empresa? Está generando mucho más beneficio que el tipo que cambia cada vez que aparece una oferta o moda.

Para mí, el “mejor cliente” es aquel que da referencias habituales sobre mi empresa o productos, da su opinión, es fiel, interactúa y compra cada vez que nos necesita.

Ese cliente vale mucho más de lo que podría pagar un cliente que paga mucho en una única transacción. De hecho, si consideras que ese cliente es tu mejor vendedor, podrías cambiarlo todo.

Otro error que suele ocurrir es el de confundir consumidores con clientes.

Consumidores o clientes, puedes elegir al que quieras, pero no se te ocurra confundirlos.

Todo negocio se encuentra siempre ante una disyuntiva: clientes o consumidores. También puedes elegir tener ambos, de hecho en Deportae los tenemos y yo en Ricardollamas.es también.

Algunas diferencias:

El consumidor compra (o no compra) lo que tú haces. El cliente, en cambio, te pide que hagas algo.

El consumidor tiene el poder de elegir el producto que más se amolda a sus necesidades, pero el cliente tiene el poder de definir qué quiere e incluso modificarlo.

Hay una gran cantidad de consumidores potenciales, y el producto se crea para ellos sin conocerlos. Sin embargo, solo hay unos pocos clientes, y tu trabajo empieza después de conocerlos.

Si a un consumidor no le gusta lo que le estás ofreciendo, quizás vuelva mañana a ver más cosas. Si al cliente no le gusta lo que le entregas, seguramente no volverá.

Puedes elegir trabajar para clientes o para consumidores, pero lo que no puedes permitirte es el lujo de confundirlos. Ya que de ello depende el éxito o fracaso de tu negocio.