Ante todo reconocer que me considero un fiel defensor de la ambición. El conformismo no va conmigo, ni creo que le sea útil a nadie que quiera levantarse cada día con ganas e ilusión.

Pero eso no quita que a veces echemos la vista atrás y valoremos lo que tenemos, lo que hemos conseguido.

Me encuentro viajando a Oviedo, a reunirme con un cliente para firmar un contrato bastante interesante para nuestra empresa. Y esta mañana me he levantado quejándome, sin demasiadas ganas de viajar.

Hace unos años me imaginaba así: Una persona de negocios, con viajes y reuniones, dirigiendo a un gran equipo y construyendo algo de lo que sentirme orgulloso.

Exactamente lo que estoy haciendo ahora, entonces me pregunto: ¿ Qué nos pasa? ¿ Porqué no disfrutamos de lo que tenemos?

La vida es impresionante, todo se puede conseguir, pero hay un matiz importante a tener en cuenta:

Lo importante no es llegar a la meta sino disfrutar del camino.

Miremos a nuestro alrededor, nuestra familia, nuestra casa, el trabajo, el deporte, los amigos. Demos gracias por todo lo que tenemos y sobre todo vamos a disfrutarlo. Porque la vida es larga, mejorará y empeorará seguro.

Pero si tratamos de asumir todos los cambios con ganas, energía y optimismo, seguro, seguro que la vida nos sonreirá.