No sigas las reglas

Un día te levantarás y descubrirás las consecuencias de haber vivido bajo unas reglas que no has marcado tú. Reglas que desde pequeño vamos asumiendo sin rechistar: “Sé buen chico, haz deporte, estudia en la universidad, haz un máster, busca un trabajo normal…”.

¿Acaso somos todos iguales? ¿Para objetivos diferentes sirven las mismas reglas?.

¡Yo tengo muy claro que no!.

Todas las personas somos diferentes, sencillamente porque hemos tenido diferentes experiencias en la vida. Esas experiencias forman lo que somos e influyen en las decisiones que tomamos. Si somos optimistas o pesimistas, si somos aventureros, ambiciosos, familiares o estrellas del rock. Con esto no quiero decir que todo sea innato. Se puede y se debe aprender constantemente para ser la persona que deseas ser. Solo digo que debe ser bajo tus reglas.

Vivimos en un mundo en el que el azar juega un papel importante, pero para nada definitivo. Por supuesto es posible encontrarse cisnes negros positivos y negativos (si os interesa esto, leer sobre la teoría del juego), pero tenemos mucho poder en nuestras manos para lograr nuestras metas.

La suerte existe, pero sobre todo la suerte se crea.

Tampoco debemos seguir las reglas del éxito. Porque el éxito tampoco es igual para todos. Hay personas que desean poder, otras fama, dinero, calidad de vida, viajar, tener una familia, vestir de traje de chaqueta, vivir sin trabajar… Hay tantos tipos de éxito como personas. Entonces, mientras sigamos creyendo que el éxito es salir en TV o ser futbolista, nos va a ir bastante mal. Esa puede ser la cima para muchas personas, pero luego hay otras. Define tu éxito, es muy posible que lo hayas conseguido ya y no lo sepas.

¡Ten cuidado! El éxito alimenta la autoestima y refuerza el ego como ninguna otra cosa. La gente te dice que eres impresionante, los bancos cambian radicalmente su forma de tratarte, recibes miles de me gusta en las redes sociales, te salen nuevos amigos.. WAU! De repente eres una estrella de rock!. Todo es mentira. Lo siento pero es así. Tu gloría durará lo que dure tu posición, moda o lo que quiera que sea ese éxito tuyo. Y después, serás de nuevo TÚ. Porque el éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda, que no deben hacerte sentir mejor ni peor.

Todos tenemos un momento en la vida en el que debemos ponernos en frente del precipicio y dar un salto de fe. Ya sea en el amor, familia o trabajo. Existe un momento en el que debes lanzarte al vacío y confiar. Crear tu propio camino, tus reglas. Lo maravilloso de caer, es que no hay vuelta atrás. Esa decisión ha cambiado tu vida de manera drástica y a partir de ahí solo existe una dirección. La que tú has elegido.

La vida está en nuestras manos, hasta que no lo está. Momento en el cual no hay mucho que puedas hacer al respecto. Recuérdalo LIFESHORT.

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